Edición Nº 14 Enero - Marzo 2002

Reina el contrabando en la juguetería

Si bien no existe una cifra exacta, los fabricantes locales e importadores legales, calculan que el mundo ”subterráneo” del juguete, que incluye el contrabando y las fábricas piratas, mueve una cifra similar o superior a la del mercado legal, valorado en 150 millones de dólares anuales (340 mil millones de pesos). Un juguete de contrabando puede llegar a costar entre un 50 y un 100 por ciento menos que uno importado o producido legalmente en el país. En esta Navidad, solamente dos millones de los 10 millones de niños menores de 11 años recibirán la última moda en juguetes. Los demás, por cuenta del desempleo y la crisis económica, tendrán que conformarse con recibir juguetes de contrabando o de “garaje”, que pueden representar riesgos para su salud porque están hechos de materiales que no consultan las normas mínimas de seguridad. Por esta época, pululan las empresas piratas donde se producen, con la más rudimentaria tecnología de moldes inyectados, muñecas, carros o vajillas, que se venden en los semáforos o en el mejor de los casos en tiendas de barrio o cacharrerías. O en los populares “agáchese”, donde se pueden conseguir muñecas desde 2.000 pesos o robots de pasta de 8.000. La escena es la misma en el “Hueco” de Medellín, en San Victorino de Bogotá, El Diamante en Cali o la 23 en Manizales. “El contrabando siempre sigue existiendo, pues es un problema de oferta y demanda. Si hay gente de bajos recursos demandando, pues hay gente que trae los juguetes”, cuenta Andrés Lozano, gerente de mercadeo de Mattel, que distribuye las famosas muñecas Barbie, los juguetes Fisher Price, Disney o las marcas Tyco y Plaza Sésamo, entre muchas otras. En los juguetes importados, el arancel, el Iva y el transporte significan por lo menos el 40 por ciento del costo del producto, antes de descontar el margen de ganancia. Mucho contrabando entra vía Panamá procedente de países como China y Taiwán, donde los fabricantes invitan a sus clientes con pasajes y estadía, para que directamente y sin intermediarios hagan sus pedidos. Impacto del contrabando La Fábrica Nacional de Muñecos puede dar fe de lo doloroso que es el contrabando. Este fué uno de los factores que le dieron el golpe de gracia a esta tradicional empresa, que entró en concordato en mayo de 1999 y que apenas finalizará el próximo 31 de diciembre. “El boom de las importaciones, el mercado informal y el contrabando, así como la situación económica del país, influyeron en la situación de iliquidez de la compañía”, dijo Edgar Espitia, Coordinador Administrativo. Las estrategias Pero no todo es lágrimas. En medio de la competencia desleal desatada por el contrabando y la piratería, las empresas se las ingenian para permanecer vigentes. Con la elección de la reina chocoana Vanessa Alexandra Mendoza como Señorita Colombia, las ventas del modelo Barbie negra, han sido más rápidas de lo que se esperaba. La Fábrica Nacional de Muñecos, espera este año ventas por 4.000 millones de pesos, lo que significa un crecimiento de 10 por ciento frente al año pasado, gracias al lanzamiento del juego supermarket. En tanto, las ventas de Mattel están creciendo en el 2001 a una tasa anual del 40 por ciento en pesos. Y es que cuenta con la suerte de tener dentro de sus productos las figuritas del mago Harry Potter. Y la franquicia de Imaginarium, una de las más importantes cadenas de juguetes españolas, registró entre el 2000 y el 2001 un crecimiento del 200 por ciento en Colombia. Helga Serrano, directora de mercadeo de Iserra, que tiene 7 puntos en el país, indicó que el comercio espera este diciembre una leve reactivación en las ventas de juguetes. Ni qué decir de los hipermercados, cuya estrategia es sacarle el jugo a la globalización, comprando gigantescos volúmenes a bajo costo en las ferias internacionales, para luego distribuirlos en los países donde tienen operaciones. Sofisticados o no, nacionales o importados, legales o ilegales, el comercio de juguetes es y continuará siendo muy atractivo por la misma naturaleza de sus pequeños consumidores.

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